ANUARIO SGAE DE LAS ARTES ESCÉNICAS, MUSICALES Y AUDIOVISUALES

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El Anuario SGAE de las Artes Escénicas, Musicales y Audiovisuales alcanza en 2015 su decimoquinta edición. Este proyecto de la Fundación SGAE se ha consolidado como uno de los principales proyectos de tal institución, desarrollado con el principal objetivo de aportar información útil y rigurosa que permita conocer el estado del sector de la cultura en nuestro país. Así, desde sus primeras ediciones, el Anuario se ha constituido en una de las principales herramientas de carácter estadístico que permiten analizar el estado de diferentes ámbitos del sector cultural en España. En concreto, elAnuario es la única fuente estadística que ofrece datos primarios de asistencia y recaudación en taquilla de las artes en vivo (teatro, danza, lírica, música en directo). Recomendamos  interpretar los datos con perspectiva histórica .

Aquí puedes descargar  el Resumen Ejecutivo 

 

POLITICA Y GESTION CULTURAL

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Autora: Rebeca García de la Cruz

Edita: IC Editorial

Manual de estudio para el Certificado de Profesionalidad SSCB0110- Dinamizacion, programación y desarrollo de acciones culturales.

He tenido la suerte de participar en dos ocasiones en la definición de una profesión y en la posterior descripción de un plan de estudios. La primera, viviendo en Vitoria, con Xabide S Coop participé en las reuniones en Madrid y Valencia sobre el Técnico en Actividades Socioculturales, que llegamos a plasmar en el libro con el mismo título y que escribimos Roberto Gómez de la Iglesia y yo. La segunda, más reciente, 2008-2010, con el Centro de Tecnología del Espectáculo-Inaem-Ministerio de Cultura,   he participado en la definición y competencias del “Asistente a la Producción de Espectáculos en Vivo” que por suerte está en revisión y que con otras figuras profesionales del espectáculo esperemos pasen al catálogo de profesiones culturales que promueve el Ministerio de Educación a través del Incual.

En los dos casos el proceso ha sido fructífero, largo y a veces muy confuso. Con demasiados apriorismos para ser vendido como un “proceso abierto”.

En la primera ocasión la cantidad de materia elaborado fue tal que se pudo ofrecer en forma de libro. En la segunda no se ha podido descender a los módulos formativos y sus correspondientes contenidos en unidades didácticas. Espero no tener que participar de nuevo en un proceso burocrático, fundamentalmente semántico y un tanto kafkiano propio del grupo de “druidas” de la formación reglada. Prefiero reservarme para otras batallas más placenteras, pero me alegro que haya aún personas dispuestas a semejante tortura intelectual. Tiene el aspecto positivo de los viajes y la camaradería, de la que en las dos ocasiones disfruté.

El libro que ahora reseño brevemente es el resultado de uno de esos procesos puesto en marcha para definir el “certificado de profesionalidad” de una de las profesiones básicas de la gestión cultural, la del programador de actividades.

Describe por tanto, de forma técnica, aséptica los circuitos de información y conocimientos propios de esta profesión: evolución del concepto de cultura, políticas culturales, gestión cultural, organizaciones culturales, empresas, tercer sector, turismo cultural. Algunos de forma muy prolija y detallada, como los referentes al Patrimonio Cultural y Diseño Organizativo. ¿Por qué? Bueno, no se explica en el libro.

No entra en las relaciones entre las políticas culturales y educativas – que ya están desprendiendo nuevos perfiles- las sociales – que alumbran un nuevo universo cultural basado en la participación y la cogestión-ni las comunicativas y nuevas tecnologías, fundamentales en estos momentos. Quizá en otro volumen que no conozco.

En todo caso, un muy buen ejercicio de recopilación de información y conocimiento cultural que redundará en que muchas personas que tienen horas de prácticas – mediante el estudio de estos materiales- puedan contar con un certificado profesional que mejore sus expectativas profesionales.

Echo en falta una mención personal de Rebeca García de la Cruz, de la que no dice si es recopiladora o autora exprofeso de los textos y de la que no se adjunta semblanza vital ni profesional alguna. Sin duda un trabajo así merece este reconocimiento.

Miguel A Pérez Martín, Gestor Escénico y Cultural

Vocal de Investigación, Estudios y Opinión de Gesculcyl.

 

 

Artes Escénicas en España: Calma Chicha ( o ni chicha ni limoná)

Teatro Pavana - Alex DefenderMiguel Ángel Pérez Martín

La cultura española ha sido puesta “en modo avión”. Está como dormida…recibe señales que no procesa. Hace meses que ya está todo el bacalao legislativo vendido, quizá un año. La última vez que apareció la serpiente de verano de la rebaja del IVA ya se encendieron para algunos, entre los que me encuentro, las luces de emergencia: no lo bajarán. Y hemos rematado la lesgislatura más lesiva para la cultura española arrastrando este problema.

Junto a otras decisiones estratégicas destinadas a rebajar el peso – en actividad (un cuarenta por ciento) en empleo y en contribución al PIB nacional- de este sector clave en las actuales circunstancias de crisis y deslocalización masiva de actividad económica: la cultura.

No es el IVA el único problema, pero si quizá el más visible, el más tratado por los medios de comunicación. Se han venido señalando otros de igual o mayor calado. Para mí hay otros muy importantes: el primero es la bajada drástica de los presupuestos destinados a actividad cultural y escénica en particular (el libro o las artes plásticas han tenido un maltrato más suave). Bajadas de más del cincuenta y sesenta por ciento en programas de ayudas y contratación en redes y circuitos se han generalizado. Decía en uno de mis anteriores artículos – perdón querido editor y lectores por esta desconexión de meses, cuestiones electorales me han mantenido muy ocupado- que no solo se han destruido actividad y empleos (unos trescientos mil directos e indirectos) si no que han desparecido “estructuras de producción” enteras: empresas, redes, circuitos, servicios públicos, festivales, medios de comunicación cultural, cierre de equipamientos por inviabilidad de mantenimiento…imposible recuperarlo ya. No se han destruido demasiadas marcas, pero muchas compañías han quedado reducidas a los socios: no se contrata, se hace con los de casa.

Hemos de tener en cuenta que por cada euro público invertido la pérdida se convierte en uno y medio en el PIB, la inversión pública atrae otros esfuerzos, otras inversiones privadas que estamos perdiendo en España. Estamos en niveles culturales de los noventa, como refleja el anuario Sgae ya que el apagón informativo del Ministerio con la “cuenta satélite de la cultura” hace que no tengamos datos fiables desde 2011.

El partido en el gobierno “ha escuchado campanas” en Europa: se hagan reformas estructurales dice el mantra emanado del eje Bruselas-Berlín. Pero parecen duros de oído, escuchan “recortes” en vez de reformas. Una de estas reformas es la colaboración y la coordinación entre administraciones. Aquí cada uno campa por sus fueros. Programaciones, festivales, redes, circuitos, ayudas…cada uno a su bola. Este es un segundo problema.

Especialmente sangrante es el apartado de ayudas –las tan denostadas subvenciones- menos mal que ya no aparece el apoyo a las producciones escénicas –competencia de las CCAAs- pero es que nos encontramos con que el Ministerio sigue empeñado en intervenir en la programación escénica nacional –Platea, ayudas a giras por regiones- cuando una estructura cuasifederal como la española debería ya estar preparada para que las regiones se articularan mediante agencias como la Red Estatal y dejar la competencia ministerial –federal- para la acción exterior, aglutinando los fondos de las diversas agencias que intervienen en este tema, a todas luces excesivas y descoordinadas. Quizá – ahí va una relativa carga de profundidad- el Instituto Cervantes debería ser ya la única agencia “pública” que en materia cultural recogiese y gestionara todas estas competencias ahora repartidas, buscando en máximo consenso con las comunidades que tienen una lengua propia cooficial con el castellano: Euskadi, Cataluña, Galicia. Claro, la literaria debería ser una de sus líneas de trabajo, pero no la principal ya. Eso son reformas estructurales, no recortes.

De esa manera el Ministerio liberaría fondos para poder recuperar el apoyo a iniciativas de comunicación cultural tan necesarias como las revistas, publicaciones, fondos de documentos, presencia en internet, que no son “frikadas” son herramientas de trabajo. Pongo un ejemplo para que se vea la importancia del tema. Dispongo de un espacio donde pondré a disposición de estudiosos e investigadores toda mi documentación cultural, teatral, musical y la procedente de algunos legados – Fernando Herrero, Antonia Cano, Teloncillo Teatro-, ya he recibido dos peticiones de trabajo sobre esos fondos. Con algún apoyo público se podría crear al menos un empleo. Existe en otros países de “esta Europa mía, esta Europa nuestra” parafraseando a la cantautora…¿por qué no aquí?. Nadie contempla en sus fondos de ayuda una actividad de este género.

Lo dicho, son unos sosos, “ni chicha ni limoná”.

 

Artículo publicado en la revista Artezblai el 14 de agosto de 2015

http://www.artezblai.com/artezblai/artes-escenicas-en-espana-calma-chicha-o-ni-chicha-ni-limona.html

Fotografía: Teatro Pavana

Autor: Alex Defender