Artes Escénicas en España: Calma Chicha (o ni chicha ni limoná)

Teatro Pavana - Alex DefenderMiguel Ángel Pérez Martín

La cultura española ha sido puesta “en modo avión”. Está como dormida…recibe señales que no procesa. Hace meses que ya está todo el bacalao legislativo vendido, quizá un año. La última vez que apareció la serpiente de verano de la rebaja del IVA ya se encendieron para algunos, entre los que me encuentro, las luces de emergencia: no lo bajarán. Y hemos rematado la lesgislatura más lesiva para la cultura española arrastrando este problema.

Junto a otras decisiones estratégicas destinadas a rebajar el peso – en actividad (un cuarenta por ciento) en empleo y en contribución al PIB nacional- de este sector clave en las actuales circunstancias de crisis y deslocalización masiva de actividad económica: la cultura.

No es el IVA el único problema, pero si quizá el más visible, el más tratado por los medios de comunicación. Se han venido señalando otros de igual o mayor calado. Para mí hay otros muy importantes: el primero es la bajada drástica de los presupuestos destinados a actividad cultural y escénica en particular (el libro o las artes plásticas han tenido un maltrato más suave). Bajadas de más del cincuenta y sesenta por ciento en programas de ayudas y contratación en redes y circuitos se han generalizado. Decía en uno de mis anteriores artículos – perdón querido editor y lectores por esta desconexión de meses, cuestiones electorales me han mantenido muy ocupado- que no solo se han destruido actividad y empleos (unos trescientos mil directos e indirectos) si no que han desparecido “estructuras de producción” enteras: empresas, redes, circuitos, servicios públicos, festivales, medios de comunicación cultural, cierre de equipamientos por inviabilidad de mantenimiento…imposible recuperarlo ya. No se han destruido demasiadas marcas, pero muchas compañías han quedado reducidas a los socios: no se contrata, se hace con los de casa.

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Propiciando Cultura

Noche Blanca Burgos 2014 - LumiagoUna de las palabras de moda en los finales del XX y comienzos del s XXI era el vocablo “propiciar”, que significa lisa y llanamente: favorecer. A veces, muchas, se favorece algo simplemente no oponiéndose. Una hierba brota espontáneamente y con dejarla creer ya has favorecido, propiciado, su desarrollo.

Algo así ha pasado en estos años…no había que hacer nada, no había que intervenir en cultura, simplemente “propiciar”…pero vimos como SI se intervenía a la hora de construir mausoleos culturales: Valencia, Santiago, Madrid, León (Musac) Valladolid (MPH) Salamanca (Da2 y Caem) Burgos (Museo de la Evolución)…daba la impresión de que en infraestructuras SI que había que intervenir, en la actividad, programas y la generación de ideas, de creatividad, de talento…valía simplemente con “propiciar”…dejar crecer…eso si crece.

Las administraciones culturales se han dedicado a imitarse unas a otras y hacer la competencia a la sociedad civil (personas, colectivos, empresas). Idea que aparecía se le ponían trabas suficientes para que sus promotores desistieran y se copiaba –copia de mala calidad – por parte de muchos despachos oficiales, cuyo discurso era que estaban “propiciando” tal o cual iniciativa cultural.

De repente nos plantamos en una crisis en la que el flujo económico se detiene, las infraestructuras se paralizan o directamente se infrautilizan y envejecen prematuramente sin que haya repuesto, ya que no se había alcanzado una masa crítica de actividad cultural independiente que posibilitara cierta autonomía en el funcionamiento. Todo debía pasar por unos protocolos estrictos que respondían a una lógica administrativa muy alejada de la realidad de la cultura y de la creatividad…nadie se programa para “parir” ideas y proyectos en agosto o en diciembre sólo porque haya convocatoria de apoyo –subvenciones, residencias creativas- en septiembre o enero. Se trabaja, se idea, se prueba, se testa constantemente…hay cosas que se puede mostrar como proyecto o no…Nadie puede desarrollar una obra artística sin pasar por un periodo de maduración de esa idea inicial, sin desarrollar un prototipo sobre el que mejorar esa obra…y para eso se necesita complicidad con los sectores que detentan la “propiedad” de los medios de producción cultural, en este caso, en Europa, las administraciones, de forma mayoritaria.

La complicidad supone un desarrollo conjunto, no solo un dejar hacer, no solo “propiciar”…y eso no lo hemos sabido desarrollar de forma adecuada. Las autoridades culturales han sido en estos años más “autoridades” que “culturales”…de hecho a algunas de estas autoridades no se le conoce vida cultural, ni diurna ni nocturna…en algún caso solo se le conocía “vida nocturna”.

Ahora nos lamentamos todos por no intervenir con más decisión y conocimiento…hemos comprobado que las infraestructuras, por si solas, no “propician” suficiente cultura. Habrá que transitar otros caminos.

Artículo de Miguel Ángel Pérez  publicado en el periódico digital Último Cero el Viernes, 15 de Febrero de 2013.

Fotografia: Noche Blanca, Burgos 2014. Autor: Lumiago